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PENA DE MUERTE
 
 
ENFOQUE MORAL
En la actualidad, existe una amplia polémica en torno a la pena de muerte, no solamente en los círculos legales, o en aquellos directamente relacionados con ellos, sino en la opinión pública general, en las esferas políticas, religiosas y en el ciudadano común (Escarcega, 1989).
El punto clave de tal controversia, radica en dos posiciones encontradas, que ponen en duda la legitimidad y la utilidad de la pena; y es así como se pueden observar claramente dos tipos de argumentaciones para la abolición de la misma (Escarcega, 1989).
La condena de la pena de muerte, existe desde hace muchos años atrás, por lo que de acuerdo con lo que los cronistas han dado a conocer de las leyes de Netzahualcóyotl, la pena capital se practicaba en caso de adulterio, por robo, por practicarse medios abortivos, por acoger a enemigos de guerra, por asesinato, por embriaguez de la servidumbre o de algún miembro de la clase sacerdotal, por hechicería, incesto, violación o estupro, conspiración pública y travestismo (Genet, 2002).
Si nos remontamos a la actualidad, existen varias justificaciones morales para la aplicación de la pena de muerte, entre ellas la que se produjo en las legislaciones que penalizaban la homosexualidad como un delito en época de los Reyes Católicos, lo que se penaba con ésta; después con la aparición de los delitos de escándalo público y atentado contra la moral, se dijo que la homosexualidad debería tratarse en hospitales psiquiátricos y no en las cárceles (Elizo, 2000). Otras personas manifiestan que la pena de muerte es necesaria e indispensable para que la ley la contemple en casos específicos (Me duele lo que ocurre con el Poder Judicial, 2002). Es por lo que una de las grandes potencias en el mundo ha preferido confiar la seguridad a la fuerza militar, la cual está de acuerdo con la pena de muerte, y no ha ratificado gran parte de los convenios de Derechos Humanos, ni con la constitución del Tribunal Penal Internacional, y no ha sido enérgica frente a todos los terrorismos e incluso ha favorecido algunos que creía coincidir con sus intereses, rechaza compromisos necesarios para proteger el medio ambiente común; se dice que la seguridad humana como reto del siglo XXI necesita de un liderazgo moral porque exige pensar en toda la humanidad (Alemany, 2001).
Por otra parte se dice que el derecho es el mínimo de moral socialmente exigible a todos, y también un ideal realizable de ética pública (Morfín, 2000), por lo que se puede decir que la pena de muerte no es la mejor solución para combatir la ola de criminalidad que se vive, más bien hay que dirigir la mirada hacia quienes tiene el poder y que son los llamados para corregir el rumbo de la nación; ya que muchos no tienen recursos morales para enfrentarse a la verdadera situación que surge en los países, por lo que es fácil que saquen al exterior lo más primitivo de su ser y hace que los impulsos pasen por encima de la conciencia moral (Mairena, 1998).
 
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La defensa de la vida en contra de la pena de muerte, es una de las fuerzas o movimientos que de alguna manera conllevan elementos de una nueva moral, una moral que coloca en el centro al ser humano concreto y a su entorno, a la dignidad de la personal y de la vida; una macromoral en que cabe tanto la moral laica como la moral religiosa (Subercaseaux, 2001).
Se señala que la pena de muerte es innecesaria, porque si la misma se sustenta en la elimininación de individuos peligrosos y nocivos para la sociedad, dichas características pueden ser transformadas, no a través de la eliminación del individuo; a la vez que por muy infames que resulten los sujetos, serán de mayor utilidad vivos que muertos, puesto que pueden contribuir con su trabajo en otro tipo de penas, como sería el caso de la cadena perpetua (Escarcega, 1989).
También se manifiesta que existen muchas injusticias en las cárceles, presos que están ahí no porque cometieron un delitos, sino porque no tienen recursos económicos para contratar a un abogado; es así que la pena de muerte no puede ser un medio para solucionar el problema tan elevado de criminalidad, se necesita de un gobierno ético, moral, que enseñe con el ejemplo y que busque se dé otro comportamiento en la sociedad que prevalezca un verdadero estado de derecho, que haya un verdadero imperio de la ley en el país (Fox,1999).
Conclusión
La pena de muerte es irreparable; y la privación de la vida es un hecho que por su propia naturaleza es irremediable,y se debe de tener en cuenta que el juicio absoluto y definitivo es producto del ser humano por lo que es infalible, es decir, que se debe admitir la posibilidad de un error judicial (Escarcega, 1989).
Por otra parte se debe de tomar en consideración de que la pena de muerte puede ser sustituible por otro tipo de sanciones, ya que el hecho de que una vida inocente fuera objeto de tal castigo, representaría un costo demasiado elevado por un error judicial ya que ninguna justificación equivale al valor de una vida (Escarcega, 1989).
Quizás la ventaja que tiene la prisión sobre la muerte, es la oportunidad que se tiene, por más pequeña que sea, de permitir la corrección, la rehabilitación de algunos de los delincuentes; y en otros casos la corrección de algun error judicial de ser injusta la condena del individuo (Escarcega, 1989).

 
 
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